🥦El Reino de los Colores Perdidos

 

Había una vez un reino llamado Nutrilandia, famoso porque sus habitantes tenían la energía más brillante del mundo. Allí, cada persona llevaba un pequeño medallón que resplandecía según los colores de las frutas y verduras que comían cada día: rojo, naranja, verde y morado.

Pero un día, el medallón de Adriana, una niña curiosa y algo dormilona, empezó a perder brillo. Apenas mostraba un color apagado y sin vida.

—Es raro… —pensó Adriana—. Desayuno bollería, tomo zumos envasados y en el recreo como patatas fritas. ¿Por qué estoy tan cansado?

Al notar su falta de energía, acudió al sabio del reino, el anciano Vitacolo, que conocía todos los secretos de los alimentos.

—Adriana, tus colores desaparecen porque no estás alimentando tu cuerpo con comida de verdad —le explicó Vitacolo, señalando su medallón apagado—. Necesitas frutas, verduras y agua, no tanta azúcar.

Vitacolo agitó su bastón y apareció un gran arcoíris de alimentos.
—Elige tres colores diarios —ordenó—. Uno por la mañana, otro al mediodía y otro por la tarde.

Adriana probó kiwi, zanahoria y fresas. Luego cambió el zumo industrial por agua y los bollos por una tostada integral con tomate.

Al cabo de una semana, su medallón brillaba tanto que podía iluminar el camino por la noche.

—¡Tengo energía de verdad! —gritó mientras corría y saltaba sin cansarse.

Desde entonces, Adriana se convirtió en la guardiana del Arcoíris, encargada de recordar a todos en Nutrilandia que cuantos más colores tenga tu plato, más fuerte será tu cuerpo.

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