¡Tu cuerpo sabe hacer mucho más de lo que imaginas!
¿Alguna vez te has parado a pensar en la cantidad de movimientos que haces cada día sin darte cuenta?
Cuando subes las escaleras, saltas un charco, recoges un objeto del suelo, atrapas una pelota o esquivas a alguien por la calle estás utilizando tus habilidades motrices.
¡Tu cuerpo es capaz de hacer muchísimas cosas! Y lo más interesante es que puedes aprender a controlarlo cada vez mejor.
🏃 1. ¡Nos ponemos en movimiento!
Desplazamientos: de un lugar a otro
Los desplazamientos nos permiten trasladar nuestro cuerpo de un lugar a otro. Podemos caminar, correr, desplazarnos lateralmente, ir hacia atrás, gatear, reptar o trepar.
En tu día a día: cuando caminas hasta el colegio, subes unas escaleras, corres para alcanzar el autobús o recorres un sendero por el campo.
En el deporte: cuando un jugador de baloncesto se mueve para buscar un espacio libre o un futbolista corre hacia el balón.
Saltos: ¡despegamos!
Saltar consiste en impulsarnos para separarnos del suelo y volver a contactar con él de forma controlada.
En tu día a día: cuando saltas una pequeña charca, pasas por encima de un obstáculo o juegas a la comba.
En el deporte: cuando un jugador de baloncesto salta para conseguir un rebote o un atleta supera una valla.
¡Importante! No basta con saltar muy alto o muy lejos. También hay que saber caer, flexionar ligeramente las piernas y mantener el equilibrio.
Giros: ¡cambiamos de orientación!
Los giros nos permiten cambiar la orientación de nuestro cuerpo alrededor de uno o varios ejes.
En tu día a día: cuando te giras para mirar quién te llama, cambias de dirección para esquivar a alguien o te das la vuelta para coger algo que tienes detrás.
En el deporte: cuando un jugador gira para proteger el balón o cuando una gimnasta realiza un giro sobre una superficie segura.
Para girar bien necesitamos controlar nuestro cuerpo, orientarnos en el espacio y terminar el movimiento con estabilidad.
🎯 2. ¡Controlamos los objetos!
Lanzamientos: enviar un objeto donde queremos
Lanzar consiste en proyectar un objeto hacia una dirección determinada. Para hacerlo con precisión, debemos coordinar la mirada, el cuerpo, el brazo y la mano, además de regular la fuerza.
En tu día a día: cuando lanzas una pelota a un amigo, tiras un papel a una papelera o pasas un objeto a alguien que está lejos.
En el deporte: cuando lanzas a canasta, realizas un pase de balonmano o intentas acertar en una diana.
No necesitas utilizar siempre la misma fuerza: no es lo mismo lanzar un objeto a un compañero que se encuentra cerca que intentar alcanzar una diana lejana.
Recepciones: ¡que no se escape!
Recibir consiste en controlar un objeto que llega hacia nosotros. Tenemos que observar su trayectoria, colocarnos correctamente y amortiguar su movimiento.
En tu día a día: cuando atrapas las llaves que te lanza alguien, recoges una pelota o recibes un objeto que te pasan.
En el deporte: cuando recibes un pase de baloncesto, controlas un balón de fútbol o recoges un balón de voleibol.
Para mejorar, empieza con lanzamientos suaves y fáciles de predecir. Después podrás practicar con diferentes alturas, velocidades y direcciones.
Conducciones: el objeto se mueve contigo
Conducir significa desplazar un objeto manteniendo su control.
En tu día a día: cuando empujas un carrito y controlas su dirección o desplazas un objeto con cuidado sin perder el control.
En el deporte: cuando conduces un balón con los pies en fútbol, botas un balón de baloncesto o manejas una pelota con un stick.
La clave está en controlar el objeto mientras te mueves. Puedes empezar despacio y, cuando lo domines, añadir obstáculos y cambios de dirección.
Golpeos: un contacto que impulsa
Golpear consiste en impulsar un objeto mediante un contacto rápido con una parte del cuerpo o con un implemento, como una raqueta.
En tu día a día: cuando das una patada suave a una pelota para acercársela a alguien o golpeas un globo para mantenerlo en el aire.
En el deporte: cuando golpeas un balón con el pie, utilizas una raqueta o juegas al voleibol.
Para golpear con precisión, debes coordinar la vista con el movimiento y ajustar la fuerza y la dirección.
🤸 3. ¡Mantenemos el control!
Equilibrio: mantener la estabilidad
El equilibrio es la capacidad de mantener o recuperar una posición estable. Puede ser estático, cuando permanecemos quietos, o dinámico, cuando estamos en movimiento.
En tu día a día: cuando te mantienes sobre un pie para ponerte un calcetín, caminas por un camino irregular o recuperas la estabilidad después de tropezar.
En el deporte: cuando aterrizas después de un salto, mantienes una postura de gimnasia o frenas para cambiar de dirección sin caerte.
Coordinación: todo funciona en equipo
La coordinación permite organizar diferentes movimientos de forma eficaz, precisa y ordenada. Nuestro cerebro recibe información de los sentidos y la utiliza para dirigir las acciones del cuerpo.
En tu día a día: cuando subes escaleras sin tropezar, atas los cordones, escribes mientras controlas el movimiento de la mano o coges un objeto sin tirar los que tiene al lado.
En el deporte: cuando botas un balón mientras corres, recibes y pasas rápidamente o coordinas brazos y piernas al nadar.
La coordinación mejora practicando movimientos variados y combinados, cambiando ritmos, direcciones y materiales.
🧠 4. ¿Qué relación existe entre las capacidades físicas y las habilidades motrices?
¡Aquí está una de las ideas más importantes de esta unidad!
Las capacidades físicas básicas son la resistencia, la fuerza, la velocidad y la flexibilidad. Nos ayudan a mantener esfuerzos, producir fuerza, actuar rápidamente y realizar movimientos con una amplitud adecuada.
Las habilidades motrices son las acciones que aprendemos a realizar con nuestro cuerpo: desplazarnos, saltar, girar, lanzar, recibir, conducir, golpear, mantener el equilibrio y coordinar movimientos.
No funcionan por separado. Cuando realizamos una actividad, normalmente combinamos varias capacidades y habilidades al mismo tiempo.
Mira estos ejemplos:
Cuando corres durante varios minutos: utilizas el desplazamiento y necesitas principalmente resistencia para mantener el esfuerzo.
Cuando saltas un obstáculo y aterrizas sin caerte: combinas el salto con el equilibrio y utilizas fuerza y velocidad para impulsarte.
Cuando juegas al fútbol: conduces el balón, te desplazas, golpeas y recibes pases; para hacerlo necesitas coordinación y puedes utilizar velocidad y fuerza.
Cuando lanzas una pelota a una papelera: realizas un lanzamiento y necesitas coordinar la vista y el movimiento, además de regular la fuerza.
Cuando haces gimnasia: puedes combinar giros y equilibrio, utilizando la coordinación y una amplitud de movimiento adecuada.
Por eso, una misma habilidad puede necesitar capacidades diferentes según cómo la realicemos. No es lo mismo correr unos metros a toda velocidad que correr durante un largo periodo.
🚀 5. ¿Cómo puedes mejorar?
No necesitas ser el más rápido, el más fuerte ni quien gana todos los juegos. Para progresar, puedes:
Practicar actividades físicas variadas con regularidad.
Empezar con movimientos sencillos y aumentar la dificultad poco a poco.
Aprender la técnica antes de intentar hacerlo más rápido o con mayor intensidad.
Descansar, hidratarte y alimentarte de forma variada.
Escuchar a tu cuerpo y avisar a una persona adulta si sientes dolor o malestar.
Valorar tus progresos y ayudar a tus compañeros a mejorar.
🏆 Tu misión: descubre tus habilidades
Durante las próximas clases de Educación Física tendrás muchas oportunidades para desplazarte, saltar, girar, lanzar, recibir, conducir, golpear, mantener el equilibrio y coordinar movimientos.
La próxima vez que hagas algo tan sencillo como subir unas escaleras, atrapar una pelota o saltar un charco, piensa un momento:
¿Qué habilidad motriz estoy utilizando? ¿Qué capacidades físicas me ayudan a realizarla?
Cuanto mejor conozcas tu cuerpo, mejor podrás controlarlo.
¡Muévete, practica, aprende y descubre todo lo que eres capaz de hacer!
Contesta a las siguientes preguntas: ¡Tu cuerpo sabe hacer mucho más de lo que imaginas!













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